Cuando se habla de que a las pymes les cuesta acceder a financiamiento, la imagen que suele venir a la mente es la de un emprendedor que va al banco, pide un crédito y se lo rechazan. Pero hay un fenómeno anterior a ese rechazo, mucho más silencioso y más extendido de lo que parece: miles de microempresarios chilenos ni siquiera llegan a pedirlo.
Un dato que cambia la conversación
Según datos de FE Consulting correspondientes a 2024, citados en la radiografía del sector publicada por La Metro FM en mayo de 2026, el 71,3% de las microempresas chilenas nunca ha solicitado un crédito. No es que lo hayan pedido y se los hayan negado: directamente no llegan a la puerta del banco. Ese matiz es clave, porque desplaza el foco del problema desde la banca hacia el propio emprendedor y sus razones para no intentarlo.
Qué es la autoexclusión financiera
El fenómeno tiene nombre en la literatura económica: autoexclusión. Un estudio publicado por la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA) lo define como una de las principales razones por las que los propietarios de micro, pequeñas y medianas empresas no solicitan un crédito formal, ya sea porque «consideran que no lo necesitan o asumen que su solicitud será» rechazada de antemano. En otras palabras, muchos emprendedores se autoexcluyen del sistema financiero antes de que el sistema tenga la oportunidad de excluirlos a ellos.
El mismo estudio identifica a la informalidad como otro factor que se entrelaza con este problema: cuando un negocio opera fuera de los marcos legales y tributarios que rigen la actividad económica, queda automáticamente fuera de los beneficios y productos financieros que el Estado y la banca pueden ofrecer, lo que refuerza el círculo de exclusión.
Las razones detrás de la autoexclusión
No es una sola causa, sino una combinación de factores que se repiten en distintos estudios sobre el tema:
- Creencia de rechazo previo: el emprendedor asume que su solicitud no será aprobada, generalmente basándose en experiencias de terceros o en la percepción general de que «los bancos no prestan a las pymes chicas».
- Falta de información financiera: desconocimiento de los productos disponibles, de los requisitos reales y de las alternativas de financiamiento formales, algo que ya identificó la propia Encuesta de Capacidades Financieras de las Mipymes de la CMF y CAF.
- Informalidad tributaria: sin inicio de actividades ante el SII, un negocio queda fuera de la mayoría de los productos crediticios formales desde el punto de partida.
- Percepción de que no lo necesitan: muchos microempresarios prefieren financiar el crecimiento con recursos propios, aunque eso limite la velocidad de expansión del negocio.
El costo de no pedir
La autoexclusión tiene un efecto directo sobre el crecimiento del negocio. Sin acceso a crédito formal, muchos emprendimientos quedan atados exclusivamente al capital propio para financiar inversiones, comprar maquinaria o ampliar su operación, lo que limita su capacidad de escalar frente a competidores con mayor acceso al financiamiento.
El requisito de entrada, además, se volvió más estricto recientemente: desde enero de 2026 es obligatorio tener inicio de actividades formal para acceder a financiamiento, tanto en la banca privada como en instituciones públicas, según detalla una guía de Acepta publicada en mayo de 2026. Es decir, la informalidad ya no solo limita el acceso al crédito: lo hace directamente imposible.
Alternativas para romper el círculo
El ecosistema de financiamiento en Chile es más amplio que la banca tradicional. Existen instituciones estatales, cooperativas y plataformas digitales diseñadas específicamente para el segmento micro y pequeño, entre ellas Sercotec, que combina financiamiento con asesoría a través de programas como Crece y Mejora Negocios; el Crédito MYPE de Coopeuch, dirigido a socios de la cooperativa; y el Crédito Comercio de BancoEstado, que exige generalmente un año de funcionamiento y ventas de hasta 5.000 UF anuales.
Para quienes están en el segmento más vulnerable, también existe el programa de microcrédito del Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS), que conecta a emprendedores con instituciones de microfinanzas, aunque con montos más acotados, de hasta $500.000.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre autoexclusión y rechazo crediticio?
La autoexclusión ocurre antes de solicitar el crédito: el emprendedor decide no pedirlo. El rechazo ocurre después, cuando la solicitud ya fue evaluada por la institución financiera.
¿La informalidad es la única causa de la autoexclusión?
No, también influyen la falta de información sobre productos financieros y la percepción, muchas veces errónea, de que la solicitud será rechazada de antemano.
¿Es obligatorio tener inicio de actividades para pedir un crédito formal?
Sí, desde enero de 2026 es un requisito obligatorio tanto para financiamiento público como privado en Chile.
Nota de autoría y fuentes consultadas
Artículo elaborado por el equipo editorial en base a fuentes especializadas y estudios verificados.
Fuentes: La Metro FM (4 de mayo de 2026), con datos de FE Consulting (2024); Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA); Acepta (8 de mayo de 2026).
Bases normativas consultadas: Encuesta de Capacidades Financieras de las Mipymes, Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y CAF, 2024.
Fecha de última revisión: 10 de septiembre de 2026.
